domingo, 15 de junio de 2014

Solo sé ...que no soy un "Incroyable"

Por estos días ando con una crisis de identidad victoriana, considerando cambiarle el nombre a mi alter-ego, Sir Marmaduke, por el de Mr. D.H.Granham (con quien compartiría iniciales, muy conveniente a la hora de grabar gemelos y bordar monogramas).
El primer nombre lo elegí en honor a un personaje literario que me agrada, pero lo cierto es que el espíritu de aventura que lo caracteriza no creo que vaya demasiado con mi personalidad, y por otro lado me siento mucho mas cómodo siendo un "míster" burgués mas que un aristocrático "Sir".
Así es que aún con esa duda, si tengo bastante claro que mantendré su origen británico, un poco en honor a Brummell, y otro poco porque es la moda que más me agrada: no se si seré un dandy, pero es seguro que no me gustaría ser un Incroyable a la manera francesa.
Mientras tacho y reescribo listas de posibles nombres, como padre que espera a su primer hijo y no sabe como nombrar, aprovecharé este post para hablar un poco de los Incroyables.

Contemporáneo al dandy británico, esta figura aparece en los últimos años del siglo XVIII aunque a diferencia del dandy su origen tiene un pronunciado acento en aspectos socio-políticos.
Los Incroyables (increíbles) y sus contrapartes femeninas, las Merveilleuses (maravillosas), eran miembros de una subcultura de moda aristocrática parisina en el período comprendido entre la República francesa y el Directorio, permaneciendo en boga hasta el Imperio Francés de Napoleón Bonaparte.

Incroyable et Merveilleuse

Tras la Reacción de Termidor en 1794, la caída de Robespierre y el fin del período de la República Francesa de dominio de los jacobinos, la Revolución ya no era ese atractivo proyecto de liberación humana, pues había puesto la razón al servicio del despotismo y la crueldad. Esta valoración alcanzó también a sus modelos sociales, a sus gustos y su indumentaria, contrapuesta a la austeridad revolucionaria, apareciéndo así los incroyables (también conocidos como "inconcebibles" o "inimaginables"): nouveaux riches que respondían a la uniformidad revolucionaria con la distinción. Se trataba de burgueses, especuladores y comerciantes enriquecidos con la Revolución a través de la venta de armas y préstamos de dinero. Este grupo además de influir en el vestir, lo hizo también en la política y las artes de la época.

Surgieron de los muscadins, un término para bandas callejeras de jóvenes- llamados así por el uso excesivo del almizcle (musk), aroma intenso utilizado como base de muchos perfumes- que fueron comunes en París desde 1793 , siendo importantes en política durante unos dos años debido a sus ideas antijacobinas y por la violencia que ejercieron. 
Muscadins/ Incroyables

Engolados y elitistas, despreciaban la Revolución y en particular a los desalineados sans-culottes (mote usado para designar miembros de las clases sociales más bajas o populares - típicamente eran quienes realizaban labores manuales- al principio de forma despectiva y exhibido posteriormente por ellos mismos con orgullo, excluyendo a la burguesía acomodada dado que el término era sinónimo de “desarrapados”) a los que hacían responsables de los excesos del sistema. Fueron famosas sus violentas disputas, para ello iban provistos de bastones que utilizaban como arma, a los que denominaban su "poder ejecutivo".
Sans-culotte

Los muscadins derivaron rápidamente hacia una estética más recargada, cual era la de los Incroyables, ya con un rol mas social que político. 
Incroyables

Los Incroyables empezaron a crear tendencias de moda en ropa y actitudes que hoy pueden parecer exageradas, afectadas o incluso decadentes, vistiendo trajes excéntricos: grandes aretes, chaquetas verdes (el verde no era un color bien visto durante la revolución), pantalones tipo calzas cortas y ajustadas a la pierna (similares al culotte aristocrático), corbatas enormes a veces con varios nudos, gruesas gafas y sombreros exagerados o altos bicornios, largas melenas a la altura del hombro, levantado a veces por la espalda. Algunos ostentaban grandes monóculos, y con frecuencia afectaban un ceceo y a veces una postura encorvada como de jorobados. 

1810-Les-Modernes-Incroyables

Recurrían a todo este artificio como respuesta al naturalismo y simplicidad revolucionaria, optando por el exceso y la desmesura, recibiendo al nuevo régimen con un brote de lujo, decadencia e incluso tontería. 

Al finalizar este período, la sociedad dio un giro hacia algo más sobrio y modesto. La llegada de Napoleón derivó hacía una mentalidad bastante mas conservadora, y además de censurar en repetidas ocasiones las licencias afectivas de este grupo, se apresuró, una vez coronado Emperador, a restaurar unos modelos en el vestido de corte más protocolar y conservador, que conocemos como estilo Imperio, similar a la moda Regencia.

Así es que, pelado como estoy, no es de extrañar que no optara por un nombre francés al momento de elegir mi alter ego del siglo XIX, y si una peluca me parece excesiva, ni hablar de la joroba, que no creo que me siente mejor.


Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Incroyables_et_Merveilleuses
http://www.lacasamundo.com/2012/11/moda-de-la-revolucion-merveilleuses.html