viernes, 9 de diciembre de 2016

11ª Reunión SVA Argentina - Recreación Período Victoriano 1880

Con motivo de la décima reunión anual de la Sociedad Victoriana Augusta Argentina, recreamos el período victorianos alrededor de 1880, inicio del período conocido en Argentina como la “República Conservadora”.
Con la idea de recrear la Argentina de las Estancias de 1880, visitamos la Estancia El Venado.


Dado que nos movilizaríamos a una zona rural, decidimos realizar un evento que se desarrollara durante tres días e incluyera diversas actividades como paseos, juegos, cabalgatas, cenas y almuerzos, y algún taller o tertulia, al estilo de la 8ª reunión.
Así es que nos reunimos el sábado por la mañana frente al Teatro Colón, y desde la Ciudad de Buenos Aires nos dirigimos en grupo rumbo al campo. 
El grupo se componía por Lady Evangeline (quien una vez mas se encargó de la organización del evento), Mme. Skoczynska, Mmlle. Tatiana, las Señoritas Pilar, Marianne y Josephine Dashwood , Don Sebastián, Don Santiago, Don Gonzalo, y su servidor, Mr. Grantham.
Si bien nos desplazamos en un vehículo tipo traffic, la cantidad de equipaje, la distribución de los asientos y de los pasajeros, por momentos evocó las penurias de quienes viajaban en carretas a destinos como el que nos deparaba.
Sin mayor inconveniente que alguna que otra contractura (es broma) arribamos a la estancia luego de unas horas de viaje.
La estancia El Venado  está situada en el partido de Pila, a 170 km de Buenos Aires, la Estancia comprende 2.500 acres (1011 hectáreas) de fértiles tierras en la pampa argentina. Rica en historia y tradición, fué fundada en 1878, y durante cuatro generaciones, continúa siendo propiedad de la familia Cendoya Walker.
Actualmente El Venado es un establecimiento agrícola ganadero, una escuela de polo consumado y un enclave de turismo rural.
Estancia El Venado(1878)- Casco de Estancia: Galería principal, 
Galería y patio de servicio con aljibe, 
Camino franqueado de Plátanos (antiguo ingreso a la casa), Caballeriza, 
campos de ganado ovino y equino.

Allí nos recibió la anfitriona, la Sra. Walker, quien junto a su personal nos indicó nuestras habitaciones donde nos acomodamos, para luego darnos una recepción bien criolla, con empañadas y asado.
Agotados por el viaje, y calmados por el efecto sedante del aire del campo, algunos nos retiramos a descansar a nuestras hermosas habitaciones y otros prefirieron quedarse disfrutando de la tarde en la galería.

Por la tarde se inició la recreación, ya con nuestros atuendos y adoptando los modales de la época, nos reunimos a merendar en la galería, donde definimos un poco cual era el cronograma de actividades para el resto del encuentro. Luego dimos un breve paseo, hasta que el atardecer se fue transformando en noche.
Merienda en la galería

Para las actividades diurnas sociales tales como almuerzos, meriendas y paseos de tarde decidí llevar el Chaqué Gris, que suponía mayor formalidad aun sin que se tratase de eventos de etiqueta. Para esas actividades confeccioné un vestido a la moda Forma natural para Mme. 
Skoczynska, inspirado en el vestuario de Anna Karenina (1997), y una pintura de Renoir, los accesorios -tales como su ridículo y su sombrero- son obra de ella.
Mme. Skoczynska y Mr. Grantham en ropa de paseo

Ya por la noche, nos reunimos en el salón principal, y mientras charlábamos, compartimos una picada criolla y degustamos vinos.

Luego nos dispusimos a cenar a la luz de las velas, pues en estos parajes rurales no había luz eléctrica en el período recreado.

Para la cena porté mi Uniforme de Infantería de Línea Británica, pues finalmente decidí no incluir en mi equipaje el frac, puesto que el volumen de prendas y accesorios desbordaba mi maleta.
Para Mme. Skoczynska realicé un vestido de gala de raso y encaje verde esmeralda con detalles de encaje negro, inspirado en el vestuario de la película "La edad de la Inocencia" (1993), y  la realización del ridículo y del tocado fué llevada a cabo por sus manos.
Mme. Skoczynska y Mr. Grantham de Gala

Durante la velada compartimos conversaciones sobre hechos históricos y curiosidades de la época, aprovechando el momento de la sobremesa para distribuir una gacetilla como edición especial de “La Columna Augusta”, edición periódica de la Sociedad Victoriana Augusta para proveer una contextualización del período recreado fechados el 8, 9 y 10 de Octubre de 1880, en el que se presentaba a la Argentina de la República Conservadora y de la Generación del 80, sumado a una reseña del sitio que nos convocaba y una referencia a los graciosos Grandes Almanaques, como los de El Mosquito.
Tapa y contratapa de "La Columna Augusta", 1880

El contexto político de la época abrió el debate entre los comensales, puesto que las posturas ante algunos hechos continúan siendo polémicas, y un poco para distender nuevamente a la concurrencia entregué a modo de presente y recuerdo de la reunión un chocolate a las damas y un cigarro a los caballeros para compartir durante el café.


Luego del café, aprovechamos para tomar algunos retratos, y nos retiramos a una sala mas pequeña a compartir la lectura de un antiguo manual de comportamiento que había llevado la señorita Pilar. Por supuesto que muchas de las cosas que se leyeron dispararon risas y comentarios graciosos producto de lo extraño que nos resulta el relato de la etiqueta y el comportamiento de entonces, aún a los recreadores . Capítulo aparte merecen los distintos tipos de visitas y cuando efectuarlas que se describían en el libro, como la "Visita de digestión".

Luego de la medianoche nos retiramos a dormir.
A la mañana siguiente, luego de desayunar arribaron Doña Mariana y la Sra. Crespo, el ama de llaves, quienes se nos unieron en un paseo y luego en la cabalgata.



Para esta actividad usé el chaque corto y jodhpurs con botas de montar.


Luego del almuerzo el plan era ir de pesca al Rio Salado, pero ante la advertencia de la anfitriona de lo desolado del lugar, el día soleado y la poca sombra en la ribera, la mayoría desistió de la excursión, solo Don Sebastián y Don Santiago actuaron de acuerdo al plan. Los demás organizamos un paseo por el campo, visitando antiguas construcciones como graneros y palomares abandonados que datan de la época de fundación de la estancia (1878), corrales de caballos y ovinos, que se extendió hasta la tarde.



Mi atuendo para disfrutar del campo y las actividades recreativas al aire libre cambió levemente con respecto a lo que había planificado al diseñar el vestidor del caballero de 1880, pues cambié el sombrero bombín por un sombrero de palma de ala ancha que me brindara mas protección del sol.

Luego del paseo aproveché la sombra de los plátanos que marcaban el camino de la antigua entrada a la Estancia para sentarme a pintar a plein air, una de las fachadas del casco de la estancia.

El plenairismo o plein air, referido a la pintura "au plein air" o pleinairista (del francés «plein air») es un término pictórico equivalente a pintura al aire libre. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando los artistas eligieron usar la luz natural para estudiar y conseguir determinados efectos y aplicarlos a su pintura, como la escuela de Barbizon y los primeros impresionistas en Francia.
Mme. Skoczynska sugirió que le obsequiáramos la pequeña acuarela a nuestra anfitriona, la Sra. Walker, a lo que accedí encantado en nombre de la Sociedad.


Coincidió con nuestra estancia, la visita de un payador de la zona (lamentablemente no recuerdo su nombre) quien, improvisando y dedicandonos versos, nos deleitó con su arte.
La payada (en Argentina, Uruguay, sur de Brasil y parte de Paraguay) es un arte poético musical perteneciente a la cultura hispánica, que se basa en la Improvisación de versos con acompañamiento de guitarra que hace un payador; generalmente los versos relatan sucesos o sentimientos de la cotidianidad rural, y pueden tener un carácter lírico, trágico o humorístico.


Volvimos a nuestras habitaciones, donde aprovechamos para retocar nuestras prendas, y por la noche volvimos a reunirnos para cenar, fué entonces que los caballeros que asistieron a la excursión de pesca nos entretuvieron con las anécdotas de la tarde.


La charla continuó en los distintos salones de la casa, y aprovechamos para tomar fotografías grupales que sirvieran de recuerdo para los asistentes al evento.






Después de cenar aquellos que no estábamos muy cansados nos presentamos en el Salón principal ya con nuestras prendas de dormir.
Mme. Skoczynska y Mr. Grantham en ropa de dormir

El motivo de esta reunión a la medianoche no era otro que compartir lecturas de historias de terror a la luz de las velas antes de dormir. Una especie de tertulia literaria a la que llamamos "la noche gótica", en honor a los 200 años de la reunión en Villa Diodati , residencia de verano de Lord Byron,donde Mary Shelley, Percy Shelley, John Polidori y otros en 1816, concibieron las ideas para las novelas Frankenstein y El vampiro. 

Lady Evangeline inició compartiendo el origen de la figura del vampiro, para luego dar paso al relato de Mlle. Tatiana, quien improvisó una historia de terror inspirada en la estancia que nos acogía. 

Le procedió la Sra. Crespo con la lectura de Varney el vampiro, de James Malcolm Rymer.
Luego yo compartí un extracto de Frankenstein: cuando la criatura despierta, relato que me ha provocado un gran horror desde que lo leí de pequeño.


Miss Marianne Dashwood compartió un relato mas moderno aunque igualmente aterrador, aunque ya la noche comenzaba a hacernos pesar los ojos (y en mi caso también puedo culpar un poco al vino), dejándonos con las ganas de compartir otros textos, como Carmilla de Le Fanu, la que solo llegamos a mencionarla.

Antes de retirarnos a nuestras habitaciones, la Sra. Crespo y la srita. Pilar nos comentaron la historia de la aparición del fantasma de una viuda en la Estancia donde parábamos, que pertenecía al folclore de los pobladores de la zona. Lamentablemente descubrimos que se trataba de una broma que pretendían hacernos a los demás, al igual que los sonidos y luces con las que habían pretendido asustarnos Don Gonzalo y Don Santiago desde el jardín mientras compartíamos lecturas. Digo lamentablemente pues hubiera sido memorable si algo terrorífico hubiera pasado (o no hubiéramos tomado conciencia de la mentira).

Ya de mañana nos reunimos a desayunar, para luego salir a pasear y tomar retratos grupales antes de que algunos de los miembros de la Sociedad comenzaran a retirarse.

Miembros asistentes a la 11ºReunión Anual de la Sociedad Victoriana Augusta Argentina 
frente al Casco de la Estancia El Venado:
Mlle. Tatiana, Lady Evangeline, Don Gonzalo, la Srita. Pilar, Don Sebastián, Mme. Skoczynska , 
Doña Mariana, Miss Josephine, Mr. Grantham, la Sra. Crespo y Miss Marianne.

Miembros asistentes a la 11ºReunión Anual de la Sociedad Victoriana Augusta Argentina:
Don Santiago (a caballo), Miss Marianne y Miss Josephine Dashwood, Don Gonzalo, Lady Evangeline, 
DonSebastián, Mme. Skoczynska, Mr. Grantham y Doña Mariana (a caballo).

Los que permanecimos hasta la tarde, aprovechamos para relajarnos en este maravilloso entorno rural, recorrer un poco mas el campo y disfrutar de la excelente gastronomía de la casa.
La llegada del vehículo que nos llevaría de regreso a Buenos Aires nos encontró sin ganas de volver, contemplando con tranquilidad el horizonte que anunciaba una tormenta.
Finalmente nos terminó expulsando la lluvia tras tres días hermosos de un cielo perfecto. Esos días quisieron que unos cuantos locos victorianos soñaran con otro siglo y otro lugar, en un paraíso en el que el tiempo por momentos parece detenido.