miércoles, 20 de septiembre de 2017

Fob y Reloj de bolsillo

Observando figurines de moda de las ultimas décadas del siglo XVIII y las primeras del XIX noté que muchos caballeros llevaban una especie de adorno realizado con cintas o dijes que asomaba en la cintura.
Tras consultar a El Caballero metabólico (Autor del blog "El Aprendiz de Sastre", a quien considero un referente y experto en la materia) me explicó que se trataba de la leontina del reloj de bolsillo. Y es que antes de llevarse sujeto a través de una cadena en los bolsillos del chaleco, se llevaba en un bolsillo de la cintura del pantalón, sujeto a un dije que asomaba. Un poco de eso se trata este posteo.

La creación del primer reloj de pequeñas dimensiones se debe al alemán Peter Heinlein (hacia el año 1505); era llevado en la ropa desde el siglo XVI. Inicialmente su tamaño no permitía ocultarlo en alguna parte de las prendas, por lo que se introducía en una bolsa o a la vista como joya. A finales del siglo XVII se perfecciona su mecanismo y permite su fabricación de forma plana. 

Aunque el reloj emergió como el primer juguete de la nobleza en los siglos XVI y XVII, en el siglo XVIII,con la aparición del traje burgués masculino, el reloj se convierte en un elemento imprescindible del atuendo del hombre, al agregarse los pequeños bolsillos de ‘ojal’ en la cintura de los pantalones. 

"Retrato del Rey George III", Thomas Gainsborough, c.1781

No sólo eran minúsculas maravillas y obras de arte, también denotaban la iluminación científica de moda, la transición del antiguo reloj de sol a la precisión matemática de una sociedad que evolucionaba rápidamente. Los relojes tempranos eran pesadamente adornados ya menudo sólo tenían una manecilla de hora. Gracias en gran medida a los avances en las técnicas de esmaltado, en el siglo XVIII, la decoración se hizo más refinada. Se introdujeron el minutero y el segundero, y los relojes de calendario complejos con múltiples caras se hicieron populares.
Reloj con perlas (delante y detrás), circa 1790-1800

Además llevaban cadenas de relojes o Dijes atados a sus relojes porque ayudaban a que fuera fácil comprobar el tiempo sin tener que arrancar de manera poco elegante de un bolsillo. Las cadenas de reloj eran lo suficientemente largas como para asomar desde debajo del chaleco.
Cadena de reloj, c.1800 - Cadena de reloj de seda con sello, c.1770-90 - Cadena de reloj con detalles de pelos y con la llave del reloj, c.1780-1800- Dos Dijes de Reloj c. 1810

Hoy en día llamamos a este tipo de cadenas Leontina (cadena larga generalmente sujeta al chaleco) Dijes o Fob. Sin embargo, la palabra "fob" originalmente no se refería a la cadena en sí, sino a la pequeña bolsa en la que se guardaban objetos de valor, como un reloj. 
Pantalones con fob (bolsillo), circa 1810-20

Los calzones en el siglo XVIII y los pantalones de principios del siglo XIX tenían cinturas anchas con un pequeño bolsillo, que quedaban ocultos bajo el chaleco, que cubría la cintura y ocultaba el bolsillo. Guardado en estos pequeños bolsillos, el reloj podía sacarse gracias a los dijes, realizados de rica orfebrería o tira de tela decorada. Llamado en inglés ‘fob’ (por el nombre que se le daba al pequeño bolsillo), este complemento-joya llegó a constituir una decoración esencial de la imagen –cada vez más sombría- del conjunto de ‘vestir’, llegándose a utilizar más de un dije –acompañando a más de un reloj- en un solo atuendo.
"Retrato de Pierre-Jean-George Cabanis" de Merry-Joseph Blondel, c.1808

Teniendo en cuenta esto me dispuse a completar mi atuendo romántico con un Fob, o dos, teniendo en cuenta que realicé tanto el bolsillo para alojar el reloj, como el dije para sujetarlo.
Primero completé mi pantalón de pliegues o cosaco realizando en su cintura el Fob o bolsillo con bolsa interior pequeña  y un ribete tipo sastre , justamente en la parte que luego quedará oculta bajo el chaleco.


Teniendo en cuenta que mi reloj es en extremo sencillo y sin ningún tipo de decoración, me pareció ideal usar un dije un poco mas ornamentado, y puesto que es color plata envejecida, opté por trabajar con elementos plateados, que además hagan referencia al tradicional trabajo en plata y alpaca criollo.
Como no conseguí exactamente lo que quería, lo realicé a partir de una cinta negra con bordados en plateado y distintas piezas para armar bijouterie que conseguí en un local de fornituras, modificándolas y uniéndolas entre sí. Por ejemplo usé una medalla para collares como relicario, realizando en el lado posterior una superficie convexa  de masilla epoxi en la que pinté un retrato miniatura. Aproveché las pequeñas perforaciones de algunas de las piezas, que originalmente sirven para sujetarlas a las cadenas, para incluir pequeñas perlitas que brinden una ilusión de joyería.

Teniendo en cuenta la época a recrear en que lo usaré que se remonta a los años de la Confederación Argentina y que por entonces era común incluir el retrato del "Restaurador de las leyes" en accesorios  como broches, relojes, sombreros, peinetones o abanicos, realicé un retrato miniatura de Juan Manuel de Rosas, Héroe Nacional y principal caudillo Federal.


Para ello me inspiré en un retrato miniatura pintado sobre marfil (7,5 x 5,8 cm.) realizado por Fernando García del Molino en 1835, que encontré en el libro "El retrato-miniatura en la Argentina- Los rostros en la intimidad de los afectos" (Susana Fabrici- Editado por el Fondo Nacional de las Artes- Año 2014)



Fuentes:
https://thepragmaticcostumer.wordpress.com/tag/pocket-watch
https://vestuarioescenico.wordpress.com/2013/03/02/el-traje-burgues-masculino-parte-ii-la-regency-britanica-1811-1820-el-control-en-la-etiqueta-accesorios