viernes, 27 de noviembre de 2015

Décima Reunión SVA Argentina - Recreación Período Victoriano 1860

Con motivo de la décima reunión anual de la Sociedad Victoriana Augusta Argentina, recreamos el período victorianos alrededor de 1860 (entre 1852 y 1870), con la caracterísitica silueta femenina de la crinolina.
El evento se había planeado para realizarse en una quinta del barrio porteño de San Isidro, con actividades al aire libre como algún paseo, deportes, un té y una recreación militar. Por razones ajenas a la nuestra organización, puesto que se fijaron elecciones presidenciales para esa fecha, tuvimos que trasladar el evento, a solo unos días de realizarse, no solo de lugar, sino también pensar otras actividades.
Así es que de una quinta, nos movimos a pleno centro de la ciudad de Buenos Aires, para realizar un almuerzo en el Club del Progreso; si bien la ocasión requería cierta formalidad, nuestros atuendos habían sido pensados para una tarde en el campo, así es que nos relajamos un poco en ese aspecto, y asistimos con la prendas que habíamos preparado durante todo el año.
Para la ocasión usé la levita o Froc coat marrón, y el resto del atuendo que ya os he presentado de la moda masculina de este período. 
Nuevamente viajé a Buenos Aires junto a Mme. Skoczynska, para quien realicé un vestido de tartán o escocés en tonos de azul, bordó y rosa con detalles en encaje azul en escote, mangas y ruedo de falda, y cintas de terciopelo, así como un ridículo de terciopelo bordó con detalles bordados en cordón y encaje azul. Ella se encargó del tocado de redecilla y flores, los arreglos florales del vestido y la realización de guantes de encaje al tono.
Mme. Skoczynska  y Mr. Grantham 

El camino desde el hotel hasta el Club donde se desarrolló el evento, lo realizamos caminando, ante algunas miradas curiosas , descubrir ciertas expresiones de asombro resultó una divertida experiencia.
El Club del Progreso, si bien ahora funciona como un restaurante, con algunas actividades sociales como torneos de bridge,  se creó en Buenos Aires el 1° de mayo de 1852 , es el más antiguo de Sudamérica y uno de los más tradicionales de Argentina. 
Por entonces la sociedad argentina se encontraba dividida en dos posturas irreconciliables cuyos conflictos dificultaban el desarrollo del país. Don Diego de Alvear, con la idea que para construir un país primero hay que soñarlo, convocó a vecinos notables de la ciudad, a la moda y usanza de la Europa de entonces, y les propuso fundar un club cuyo objetivo era desenvolver el espíritu de asociación con la reunión de los caballeros   más   respetables uniformando las posiciones políticas por medio de la discusión deliberada y mancomunar esfuerzos de todos hacia el progreso moral y material del país. 

El Club del logró su fin mediante actividades sociales, como bailes, tertulias, conciertos, convocando importantes personalidades del momento. El billar, el ajedrez y los juegos de cartas fueron complementos de sus actividades. 

A lo largo de su siglo y medio de vida el Club del Progreso ha tenido cuatro sedes, y en esta ocasión tuvimos la oportunidad de conocer la que ocupa desde 1941, antigua residencia de la familia Duhau construida por los arquitectos Lanús y Hary, y terminado en 1907.


Al llegar al lugar encontramos el hall de planta baja, (donde fueron velados los restos de Leandro N. Alem)
un ejemplo majestuoso de la influencia francesa en la arquitectura de la edad dorada de la Argentina. la escalera captó inmediatamente nuestra atención, y sería el marco propicio para mas de una fotografía grupal.
Ya en la sala del primer piso nos esperaban algunos miembros de la Sociedad con sus espléndidos atuendos de época: Lord Byron y Lady Victoria, Lady Evangeline y Don Sebastián, y luego se nos unirían Dona Mariana y Mmlle. Tatiana, tras terminar de arreglarse.
Retrato grupal antes de ingresar al salón comedor.

Ya ubicados en el comedor se uniría la Señorita Crespo, caracterizada como institutriz, inspirada en el personaje de Jane Eyre de Charlotte Brontë (Novela publicada en 1847 por Smith, Elder & Company), quien tambien participaba de su primera recreación junto a SVA Argentina. Y con algo de retraso llegarían al almuerzo Miss Josephine y la Miss Marianne.
Mme. Skoczynska  y Mr. Grantham 
(Agradecimiento a Pedrete Trigos por el  retoque digital de la fotografía)

Ya con el grupo completo distribuí la gacetilla, edición especial de “La Columna Augusta”, edición periódica de la Sociedad Victoriana Augusta para proveer una contextualización del período recreado. Y aproveché la merienda para compartir ejemplares fechados el 21 de Noviembre de 1860,conocido como el período de Organización Nacional.
Tapa y contratapa de "La Columna Augusta"(1860)

Allí se incluyeron referencias a la historia nacional de la época, el sitio que nos convocaba y algunas notas de color de la época como el primer partido de fútbol, la aparición del diseñador de modas Worth, o el interesante personaje de la Princesa de Meternick.
Las andanzas de la Princesa de Meternick capturan la atención de la Sociedad.

Nos dispusimos a almorzar en el Salón Roque Saenz Peña, destinado exclusivamente a nuestro grupo con motivo de la reunión, y muy a gusto compartimos en la mesa el excelente menú del restaurante.




Luego aprovecharíamos para recorrer el Club y admirar su arquitectura, fumar tabaco en pipas en el patio- incluso algunas damas, emulando a la Princesa de Meternick- y tomarnos algunas fotografías como recuerdo de la reunión.



Luego llegarían el brindis, el agradecimiento a los organizadores y las felicitaciones a todos por el esfuerzo que realizamos para llevar a cabo el evento y la confección de los atuendos.
El momento de pagar la cuenta dispararía la vivaz imaginación de Mmlle. Tatiana, divirtiendo a los asistentes con sus comparaciones con deudos, herederos de una fortuna.

"Oh, mil pesos de los fuertes!!!" "Toda una fortuna!! Que no se enteren los demás"... se me vino a la mente la historia de la herencia del "señor del retrato" citando a Mmlle. Tatiana

Con las cuentas saldadas, y felices de haber visitado una vez mas el siglo XIX, nos despedimos hasta otra ocasión en un futuro próximo, en la que nos reúna un pasado lejano.