sábado, 29 de agosto de 2015

Época Victoriana y la moda masculina (de 1840 a 1860)

Este año me estoy dedicando a realizar un atuendo de día correspondiente a la época victoriana de mediados de siglo XIX.
De la moda del período victoriano y sobre todo del contexto en el que se desarrolla, ya he hablado en otros posteos, por lo que me remito al mismo:

http://traslospasosdebeaubrummell.blogspot.com.ar/2014/06/epoca-victoriana-y-la-moda-masculina-de.html

Puntualizaré en la moda de este período en el que el atuendo masculino, al igual que sucedía con la moda femenina, se va a volver más sobrio, sencillo y funcional que las prendas precedentes del período romántico. Desaparecen las cinturas estrechas, las espaldas almohadilladas, los calzones o las levitas con grandes faldones para dar paso a líneas menos marcadas, colores más oscuros - se considera muy poco elegante vestir en tonos llamativos- y diseños más discretos.

Moda masculina, 1848


Si consideramos que este período se caracteriza por la industrialización cabe destacar la influencia de las nuevas máquinas y procesos de fabricación, y los principales actores sociales propios de esta sociedad industrial: el profesional y el respetable burgués. No obstante la sobriedad de la indumentaria de la época victoriana, hacia 1840 siguen existiendo los dandis, pero son vistos como reliquias del pasado: la figura preeminente en la sociedad inglesa de la década es la del respetable burgués, que no desea llamar la atención sino presentar un aspecto respetable en todo momento y lugar.
Las prendas para la moda masculina presentan las mismas opciones respecto a la década anterior: frac para la tarde- noche, redingote durante el día, que luego irá cayendo en desuso de acuerdo avance el siglo, tras la aparición en 1859 de la chaqueta como prenda de interior y para 1869 ya se había consolidado como prendas de mañana o paseo, y de la aceptación del Chaqué como prenda de día. 
La máquina de coser potenció la ropa de confección, y la proliferación de manuales de costura con patrones multiplicó los estilos de prendas. 
El desarrollo de la industria textil y las nuevas maquinas  permitieron crear tejidos y combinaciones de color mas complejos. 
Vestuario de la película "The Invisible Woman" a cargo de Michael O'Connor(2013)

Mientras la ropa formal para hombre se tornó menos colorida, excepto en prendas como los chalecos brillantes que proporcionaban un toque de color o las batas de casa que poseían a menudo ricos bordados orientales. Así el tiempo de ocio fue el refugio de combinaciones y contrastes de color originales: complementos bordados, lujosas telas de forro, o desenfadados pantalones de rayas o cuadros.
Lejos de sus obligaciones profesionales, los caballeros se permitían lucir materiales y prendas importados o adquiridos en sus viajes ya fuera en el exterior o en su casa, sumado a un gusto por lo exótico desarrollado por la gran variedad de productos importados de oriente provenientes del vasto Imperio Británico.
Las batas de casa acolchadas eran ideales para el descanso hogareño y se llevaban sobre una camisa y un pantalón de traje, o sobre un pijama a juego.
Bata de casa y gorro de interior, 1845-1850 EE.UU.

La chistera o sombrero con copa alta, icono de la época, es convertida desde 1940’s en un símbolo de estatus para el hombre burgués. La chistera expresaba respetabilidad, opulencia, dignidad y posición social, se extiendió a todas las clases sociales y se utilizaba en todo momento (excepto en el campo, se usaba en ocasiones un sombrero informal de copa baja). 
Se pensaba que, con su alta copa brindaba al hombre más estatura social y económica; al principio de la época la copa era muy alta, pero progresivamente iría disminuyendo de tamaño. Generalmente estaban realizados en castor, fieltro o seda. 

En 1840 Antoine Gibus perfeccionó la versión plegable de la alta chistera, convirtiéndose en el preferido para acompañar el conjunto masculino utilizado después de las seis de la tarde. Denominado como “chapeau claque” o “gibus hat” resultaba muy cómodo para las veladas en las que el sombrero debía desaparecer de las cabezas, una vez bajo techo. Ya podría llevarse bajo el brazo, estando de pié o colocado al lado de las butacas de la ópera o el teatro.
Chapeau claque

Las camisas de volantes desaparecieron, aunque en los primeros años todavía se usaban durante la noche; algunos autores afirman que el romanticismo como estilo literario y artístico dejó su ‘huella’ en el traje masculino con la incorporación de volantes en la pechera de la camisa. No obstante, esta costumbre se observó antes de que el estilo mencionado inundara la espiritualidad de la época victoriana inicial. En los años 1840’s el uso de volantes en la camisa era poco común y las normas exigían que la pechera fuera lisa, adornada solamente por finos pliegues planchados y perfectamente estirados. Para lograr la máxima rigidez del pecho de la camisa, algunos utilizaron un sistema que permitía a la prenda ser ajustada por medio de un botón, a la cintura del pantalón. 
En estos años aparecen también los puños ‘a la vista’ por las mangas del frac, algo que deriva que éstos estén perfectamente limpios y planchados. Como también debían estar los cuellos, altos, pero ya sin la longitud que tenían en los años precedentes.
El cuello de las camisas seguía llevándose subido hasta las mejillas.
A partir de 1840 las corbatas, cravats y moños, en busca de una solución más práctica para su colocación, se vuelven mas pequeñas, y comienzan a ser formadas por una tira ancha que se anuda atrás a la cual se le agrega el lazo ya hecho al frente con una tira más fina, algo que dará paso, años después, a las corbatas ‘hechas’.

Los pantalones eran más ceñidos aún si cabía que en el periodo anterior, y usualmente llevaban una tira que se enganchaba debajo del empeine; en general, estaban confeccionados del mismo tejido que la chaqueta, y fueron muy populares las telas escocesas para el invierno y el dril para el verano.
Quizás la innovación mas llamativa de esta prenda sea  la bragueta recta con botonadura oculta que sustituye al alzapón en los pantalones.

Moda masculina, 1840


Fuentes: 

La moda. Historia del traje en Europa desde los orígenes del cristianismo hasta nuestros días de Max Von Bohen, con un estudio preliminar del Marqués de Lozoya (Ed. Salvat. Barcelona-1928-1944)

Moda- Historia y estilos- Edición a cargo de Caryn Franklin (Ed. Dorling Kindersley- Cosar-
2012)

http://vestuarioescenico.wordpress.com

Smoking cap

Hace tiempo quería un sombrero de este tipo, y aunque ya he abandonado el hábito de fumar, aún me parece una imágen adorablemente doméstica la del caballero reclinado en su sillón, fumando durante la lectura, con su smoking jacket y su smoking cap.

El Smoking cap es un tipo de sombrero o gorro popular en el período comprendido entre 1840-1880, por lo general usado por los caballeros en la intimidad de su hogar, mientras se fumaba para evitar que el cabello se impregnara de olor a humo, que era un problema recurrente debido a la deficiente ventilación de las viviendas victorianas. 
Este tipo de sombrero informal “de interior” para hombres, aparece en el siglo XVI, pero es durante el reinado de Victoria cuando adquiere un estilo más suave del casquillo, y a menudo decorado con lujosos bordados y borlas de seda. Generalmente complementaban el atuendo de entre casa masculino compuesto por la smoking jacket.
Modelos de Smoking jacket y smoking cap

La introducción a occidente de esta prenda, y particularmente al Imperio Británico, se debe a los soldados de la guerra de Crimea (conflicto bélico entre el Imperio ruso, regido por la dinastía de los Románov, y la alianza del Imperio Británico, Francia y el Imperio Otomano, al que apoyaban para evitar su hundimiento y el excesivo crecimiento de Rusia, entre 1853-1856) quienes trajeron tabaco y cigarros turcos junto con estos sombreros de fumadores, que era una mezcla de un pill box hat y un fez turco, decorados con hilos y trenzas de seda turcos y rusos. Estos sombreros fueron usados por los oficiales para detener el olor a humo de su pelo mientras bebían brandy y fumaban sus cigarros turcos en los clubes de oficiales. 
Grupo de soldados fumando durante la Guerra de Crimea

Mientras que los maridos y novios peleaban guerras a la distancia, sus mujeres pasaban algunas de sus horas de ocio cosiendo y bordando estos sombreros, dando a los hombres la oportunidad de presumirlos. También era común realizarlos de punto, por lo general con diseños de colores brillantes.


Modelos de smoking caps: smoking cap de punto (1857), modelo inspidaro en un "Fez" turco

Modelos de smoking cap en terciopelo bordado con hilo o cordón (hacia 1880)

Después de la guerra de Crimea, y puesto que en las clases altas era común cambiarse de vestimenta varias veces al día para adaptarse a la ocasión, las smoking jackets y caps adornados se popularizaron para después de la cena, cuando las damas se retiraban a la sala para su reunión, y los hombres se relajaban en la sala de fumadores a beber brandy y fumar cigarros, mientras discutían sus negocios o los problemas de la actualidad.

1854 Gentleman's Magazine plate from the Met Museum Library collection.

Luego se popularizarían como prendas de vestir informal para realizar actividades recreativas o de ocio como paseos o almuerzos al aire libre, convirtiéndose también en un accesorio muy común entre profesores, intelectuales y bohemios, extendiendo su uso también a mujeres como alternativa a los tocados y sombreros de día.
Holyday (la comida campestre) (1876) por James Tissot 
Detalle de smoking cap de punto a rayas

Pensando esta prenda como un accesorio de mi atuendo victoriano de día para mediados de siglo XIX, que aún no está del todo definido, encontré algunas fotografías de la época para servirme de inspiración.

Encontré patrones para realizarlo a partir de casquetes(como gajos) para darle una forma mas esférica, y otros a partir de un circulo y un lateral recto, que se acercaba mas a lo que imaginaba.
Modelos de patrones de Smoking cap- Peterson´s Magazine (1870)

Me gustó este modelo en particular y es el que terminó sirviendo de inspiración a mi realización.

Es la segunda labor de bordado que realizo, para la que elegí un terciopelo negro e hilos de varios colores, forro de raso bordó y los flecos realizados en hilo de seda.

Lo primero que hice fue trazar los patrones, para lo que tomé la circunferencia de mi cabeza y realicé un circulo para la parte superior con el diámetro de la misma. 
Para el lateral realicé un rectángulo con base de la circunferencia de la cabeza, y el alto de unos 8 cm. En esos mismos patrones aproveché para trazar el diseño del bordado que luego transferí con tiza al terciopelo para proceder al bordado. 
Detalle de bordado floral en pieza lateral

Una vez terminado el bordado, corté las dos piezas de terciopelo y les puse entretela para darle mas rigidez que permita mantener mas prolija la costura en la circunferencia y su forma final.
Dos piezas de terciopelo bordado que componen el gorro

Para el armado cosí el largo del rectángulo sobre el círculo uniendo los derechos. De igual manera realicé el forro en raso, cosí las dos partes entre sí, colocando en la unión una cinta de algodón para darle un buen acabado interior.
Interior forrado con raso 

Luego bordé una pieza pequeña de terciopelo con la que forré el botón que ubiqué al centro del círculo para ocultar la fijación de los flecos de hilo de seda previamente cosidos.
Smoking cap terminado - Detalles de botón y flecos y bordado lateral

viernes, 10 de julio de 2015

Chaleco bordado- Moda Victoriana de 1850 a 1860

Este año proyectamos recrear la moda victoriana de 1850 a 1860, período caracterizado por el uso de la crinolina en la indumentaria femenina, y en la masculina por volcarse hacia la discreción y marcar la linea del actual traje formal masculino. Sin entrar en detalles sobre la etiqueta masculina de la época, que pretendo retomar luego, dedico este posteo a la confección del chaleco que formará parte de este atuendo.
Los chalecos tejidos de lana, de seda labrados, a cuadros o bordados ponían la nota de color al traje masculino. Solo llevaban adornos las piezas del delantero, mientras que la espalda, oculta por la chaqueta, era lisa con trabillas para ajustarla.

Generalmente las prometidas solían bordar los chalecos para su novio sobre cañamazo (*1), pero aprovechando las tardes frías de invierno, y algunos días de reposo  sin concurrir a mi trabajo a causa de una gripe, y fascinado por este modelo de chaleco bordado con motivos florales, me decidí a dar un primer paso en el bordado.
Modelo de chaleco bordado

Así es que desarrollé un patrón del chaleco, copié el diseño floral que me interesaba dibujándolo en el patrón (simplificándolo un poco puesto que es mi primera incursión, no quería abarcar mas de lo que podía, y además algunas de las flores no me gustaban), y luego pasé el patrón y el diseño con tiza a un tafetán violeta (*2).
Utilicé hilos de bordar de varios colores y un bastidor de 20 cm de diámetro.
Hilos de bordar (blanco, verde, verde agua,  amarillo claro, amarillo oro, naranja, rojo, fucsia y rosa) 
Bastidor Nº 20

No se muy bien si la técnica de bordado fué la adecuada, creo que se llaman punto arena y punto relleno, pero fué la manera que me resultó mas sencilla para trabajar motivos tan pequeños.
Proceso de bordado y detalle de flores y hojas punto arena y relleno

El bordado se ubicaría en los delanteros y en las vistas del chaleco, así como un detalle en los bolsillos sastre ubicados a ambos lados en el delantero. 
Una vez terminado el bordado comencé con la confección del chaleco que es la habitual para este tipo de prenda: dos delanteros y dos vistas en tafetán, espalda en tafetán (podría haber sido de algodón, pero decidí hacerlo todo en la misma tela), y forro de delantero y espalda en raso.
Antes de comenzar con el armado del chaleco, realizar los bolsillos sastre en cada delantero.

Bordado de vista y delantero con detalle de bolsillo sastre.

Enfrentar derecho de delantero con el de la vista previamente cosida al forro de delantero y entretelar cuello. Coser unión de cuello y prendedura. Doblar cuello.

Unir espalda, y coser por hombros con los delanteros enfrentando derechos. 
Coser forros de igual manera y coser enfrentando derechos a chaleco por cuello de espalda, sisa y cintura 
Coser los costados del chaleco enfrentando derechos y luego coser uno de los laterales de foro por revés enfrentando derechos, terminar el último costado de forro a maño por derecho con puntada escondida, y voilá: chaleco listo.

Solo falta escoger que tipo de botones le pondré y realizar los ojales y estaría listo, pero ya puedo decir que he quedado bastante conforme con el resultado y el parecido con el modelo, y estoy encantado de haber dado mis primeros pasos en el bordado y verlo aplicado a una prenda.
Detalle de cuello y bordado de flor y hojas punto arena y relleno
Referencias: 

(*1) Se llama cañamazo a una clase de tejido o tela clara de cáñamo, lino o algodón cuyos hilos entrelazados en cuadro reciben y dirigen el punto del bordado de tapicería.

(*2) El ligamento tafetán es el tipo de más básico de los tres tipos de elaboración de un tejido de calado (los otros dos son: sarga y raso). A veces, por influencia del inglés puede aparecer como «taffeta» —que se refiere más bien al tejido tafetán—, «tejido simple» —traducción literal de plain weave—, y los menos frecuentes «tabby wave» o «linen weave» que hacen referencia a la popelina y a los tejidos de lino que se trabajan con este ligamento.
El ligamento tafetán se caracteriza por ser fuerte y resistente; se utiliza tanto en confección de vestimentas como en tapicería.


Fuentes:

http://www.guiaparatejerbien.com/2008/07/puntos-bsicos-de-bordado.html
https://es.wikipedia.org
Moda- Historia y estilos- Edición a cargo de Caryn Franklin  (Ed. Dorling Kindersley- Cosar)

sábado, 25 de abril de 2015

De compras de la mano de Beau Brummell

Probablemente uno de los destinos que algún día visitaré sea Jermyn Street, en Mayfair, Londres, y no solo porque se trata de uno de los principales centros de tiendas dirigidas casi exclusivamente al vestidor masculino, con casas de camiseros como Turnbull y Asser, Harvie & Hudson, Hawes y Curtis, Thomas Pink y TM Lewin, sino también porque allí se encuentra la estatua de Beau Brummell ( en el encuentro en Jermyn Street con Piccadilly Arcade) , quien aunque no residió allí, se le rinde tributo como la encarnación de los valores de la elegancia en el vestir masculino.

Beau Brummell en Jermyn Street ,Estatua en bronce, Irena Sedlecká, 2002.
basada en la acuarela del caricaturista Richard Dighton ,1805.


Ubicación de la estatua en Jermyn Street y Picadilly Arcade

Jermyn Street es una calle paralela a Piccadilly, no muy lejos de Bond street, en honor a Henry Jermyn, el conde de St. Albans, a cuyos fideicomisarios encargó el rey Carlos II el desarrollo del área en 1665.



 Retrato de Henry Jermyn, 1º Conde de Saint-Albans & Par de Inglaterra, 1º Barón Jermyn of St. Edmundsbury, K.G. (1605-1684), Miembro del Parlamento por Bodmin, por Corfe Castle y por Bury St. Edmunds, Lord Chambelán, con el hábito de Caballero de la Muy Noble Orden de la Jarretera"

por Sir Peter LELY, óleo sobre lienzo, 1674.


Algunos de sus residentes mas notables fueron el 1º Duque de Marlborough (siendo aún Coronel John Churchill, de quien procede de una deformación fonética de su apellido la célebre canción popular "Mambrú se fue a la guerra"), Isaac Newton, o la Condesa de Northumberland, una de las “Windsor Beauties” (*1). En los albores del siglo XIX sus hoteles fueron patrocinados por los refugiados franceses, residiendo allí nobles como Luis Napoleón durante su exilio.
Retratos de "John Churchill,1ºDuke of Marlborough" y "Sir Isaac Newton", Sir Godfrey Kneller,
"Elizabeth Wriothesley, Countess of Northumberland", Sir Peter Lely

Un gran número de otras empresas ocupan locales en la calle comercializando artículos y servicios de lujo destinados a hombres con dieciséis tiendas de camisas en menos de un kilómetro, listas para llevar y/o hechas a medida, con el tejido almidonado y la historia sobre los hombros, como Alfred Dunhill (pionero en 1907 al ocupar un local en la esquina de la calle Jermyn Street y Duke), T. M. Levin fue de los primeros en hacer camisas de abotonar, una revolución en un tiempo en el que se vestían por la cabeza. Turnbull & Asser lleva 125 años fabricando en Inglaterra, en Gloucester. Tienen 10 modelos de cuellos, 15 tejidos y corte a medida. Para abrir una cuenta hay que comprar al menos seis camisas, conservando las medidas del cliente y el patrón para futuros encargos. No en vano esta casa cuenta con el favor del Príncipe de Gales.


Pero no solo hay camisas, también barberos como Geo.F. Trumper, y Taylor de Old Bond Street, la perfumería Floris- donde aún se puede comprar el perfume “Malmaison” que llevaba Oscar Wilde-, la sombrerería Bates, los zapatos de Church que tardan una semana en hacerse a mano o la tienda de cigarros Davidoff.
"Malmaison" de Floris

Supongo que tendré que comenzar a ahorrar en libras esterlinas “£”.


Referencias: 

(*1) Las “Windsor Beauties” (Bellas o Bellezas de Windsor) son una famosa colección de pinturas de Sir Peter Lely, que datan de la primera mitad de los años 1660. El nombre se debe a la ubicación original de la colección en el dormitorio de la reina en el castillo de Windsor. Ahora se encuentran en el Hampton Court Palace.

domingo, 19 de abril de 2015

Jane Austen Autumn Ball

Sirva el posteo anterior como introducción a lo que fue la última recreación de la que participé.

El pasado 4 de Abril, el  Club del Libro de Jane Austen Argentina, convocó a miembros de la Sociedad Victoriana Augusta a participar del "Jane Austen Autumn Ball", recreando un baile del Período de la Regencia Inglesa, en un salón del barrio porteño de San Telmo.
Muchos del los miembros, al igual que su servidor, formamos partes de ambos grupos, así es que la cita no podía aplazarse.
Miembros del Club del Libro de Jane Austen Argentina 
- Fotografía: Feli Bustos

Habían pasado horas desde el festejo de mi cumpleaños, cuando con Mme. Skoczynska, emprendimos marcha rumbo a la Ciudad de Buenos Aires, viaje que además aprovechamos para pasear, mirar escaparates de tiendas, y comprar algunos modelos nuevos para esta temporada, pues al igual que en el siglo XIX las tendencias de moda llegan primero a esa ciudad que al interior del País (fea costumbre que me gustaría se pierda de una vez).

Previo al viaje muchos fueron los preparativos, y no solo en referencia a los atuendos que usaríamos.
Por un lado estaba la ropa, pero esta vez fue un alivio tenerla preparada con anterioridad al evento. Yo volví a usar mis prendas de estilo Regencia- tenía la opción militar, pero preferí asistir de civil-, con la salvedad que lo usé con medias y no con spats o botas como lo había usado anteriormente, pues la ocasión era mas elegante y la elección resultaba mas adecuada para la comodidad al momento de bailar. 
Mr. D.H.Grantham, Lord Byron, Lady Evangeline, Mme. Skoczynska, 
Doña Mariana, Lady Elizabeth y Miss Dashwood.

En cuanto a mi compañera de viaje, y pareja de baile prometida, Madame Skoczynska, ya le había realizado su vestido el año pasado, tratándose del primer vestido que confeccioné para ella.
La anfitriona Miss Catherine Keats y Mme. Skoczynska-
Fotografía: Feli Bustos

Por otro lado las damas que idearon del evento me invitaron a participar en la organización, algo que acepté encantado.
Fueron días, y sobre todo largas noches de conversación, sobre danzas y música de la época, costumbres sociales en los bailes, y por supuesto referencias a las novelas de Jane Austen, sus queridos personajes, y las adaptaciones a películas y series que ya conocemos de memoria. Desde esas reuniones con Miss Catherine Keats y Lady Elizabeth, ya comenzábamos a vivir una experiencia que soñábamos desde hace mucho tiempo.
Entre sus ocurrencias surgió la de nombrarme "Maestro de Ceremonias", que acepté por el cariño que les profeso, aunque la tarea generaba un poco de pánico en mi alter ego victoriano, temor que con el discurrir del evento se fué diluyendo para dar paso a una gran alegría.
Mr. D.H.Grantham, auspiciando como Maestro de Ceremonias 

Las tareas fueron varias: la confección del cronograma de actividades, realizar los Carnet de baile, editar un número especial de "La Columna Augusta" conmemorativa del evento y ver que recetas del libro de "La cocina ecléctica" de Juana Manuela Gorriti podía llevar a la práctica para agasajar a los invitados (esto último no lo llevé a cabo, un poco por falta de tiempo, y otro atendiendo al bienestar de los convidados, puesto que mis aptitudes culinarias son entre escasas y nulas).
Carnet de baile
Edición especial de "La Columna Augusta", y carnet de baile
Abajo:  Tapa y contratapa de "La Columna Augusta"(1811)













          

   




                
Así, conociendo las distintas instancias que se desarrollarían durante la velada, pero no de con que me encontraría, nos aprontamos luego del mediodía a realizar nuestra toilette, para llegar por la tarde al salón, tal como se acostumbraba en los tiempos de Jane Austen.

Tras anunciar y presentar uno a uno a los participantes que tras descender al ingresar al salón, la anfitriona Miss Catherine Keats, brindó unas breves palabras de bienvenida a los participantes, entre los que se encontraban miembros de la Sociedad Victoriana Augusta, Club del Libro de Jane Austen, Ardo Liltamor, Corsarios del Plata, Granaderos Montañeses, y Húsares Infernales de Quilmes.

Miembros de Sociedad Victoriana Augusta Argentina- Fotografía: Feli Bustos

Miembros del Club del Libro de Jane Austen Argentina- Fotografía: Feli Bustos

Corsarios del Plata, Granaderos Montañeses, y Húsares Infernales de Quilmes-Foto: Feli Bustos

La Anfitriona y los Caballeros

Luego se realizó una presentación de talentos: una exquisita y emotiva apertura musical.
Presentación musical- Dúo de Piano - Fotografía: Feli Bustos

Llegó el momento de la demostración de las danzas que luego intentaríamos recrear, cuando iniciara el baile.
Demostración de Danzas

La presentación literaria fue uno de mis momentos favoritos, pues no imagino nada mas encantador que escuchar en ese marco extractos de "Persuasión", "Orgullo y Prejuicio" y "Emma": era como tener frente a mi a Anne Elliot, Lizzy y Darcy, y hasta a Jane Austen...y para mi sorpresa y deleite mi querido amigo Lord Byron compartió un poema.
Presentación Literaria: Lectura del capítulo XVIII de Orgullo y Prejuicio.
 Invitados interpretando a Mr. Darcy, Lizzy Bennet y Jane Austen - Fotografía: Feli Bustos

Mientras transcurría el Brindis y cotilleo, entregamos a las damas los carnet de baile, anunciando que en breve se daría inicio al baile con una Marcha, a la que invitamos a todos a participar. Un momento espontáneo y alegre, puesto que no teníamos mucha idea de como hacerlo, pero resultó mejor de lo que esperábamos.
Apertura del Baile: La marcha - Fotografía: Feli Bustos

Luego transcurrieron las danzas y valses,capitulo aparte merece la labor de Cecilia Nadaszkiewicz (no recuerdo su nombre de Austenita) quien nos enseñó una danza a todos los asistentes: y salió espectacular!!!  Algunos pisotones en los vestidos pero nada que lamentar. 
Pasada la medianoche nos venció el cansancio y nos dispusimos a marcharnos.
Los comentarios y apreciaciones posteriores por parte de todos los que participamos fueron testimonio de una gran alegría y prueba de que cuando un sueño es compartido seguramente se concreta.